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Para poder ofrecer la mejor atención a quienes van a ser padres, los servicios de Maternidad y Neonatología de Clínica del Maule cuentan con toda la implementación requerida y el personal calificado para satisfacer las necesidades tanto de la madre como del recién nacido.

A continuación entregamos información necesaria destinada a orientar a las futuras madres durante su embarazo.

Primer Trimestre

La madre tendrá modificaciones hormonales importantes, principalmente, debido a la actividad de la placenta (aumento de los niveles hormonales de estrógeno y progesterona). Estos cambios son responsables de una serie de alteraciones físicas y emocionales que se presentan en este período.

Desde el inicio se detienen los períodos menstruales, las glándulas mamarias adquieren sensibilidad y crecen, así como también sus venas superficiales están más pronunciadas y visibles. Es normal que se sienta más emotiva y sensible, puede experimentar cambios de ánimo y tener sentimientos ambivalentes con respecto al embarazo, incluso si éste ha sido intensamente buscado.

A principios del segundo mes de embarazo es muy posible que se noten sus primeros síntomas, los cuales están originados por la reacción del cuerpo a las grandes concentraciones de la hormona del embarazo, cuya producción se inicia a partir de la cuarta semana y va aumentando gradualmente.

El embrión adquirirá forma humana y alcanzará un tamaño de hasta 3 mm. Se habrá  formado el corazón, el cual será capaz de latir de manera autónoma, los ojos y las orejas comenzarán a adquirir sus características y comienza la formación de los órganos digestivos.

Durante el tercer mes de gestación, algunas mujeres pueden aún no saber que están embarazadas, pero sin duda en esta etapa se darán cuenta. Los síntomas de embarazo son evidentes y alcanzan su cúspide durante esta etapa, como las nauseas, cansancio y gases, entre otros; señales que comienzan a desaparecer alrededor de la semana 15 de embarazo. Los cambios físicos también se hacen evidentes, los pechos y el estómago han aumentado de tamaño y probablemente han cambiado su forma normal.

Durante la semana 12 el feto alcanzará un tamaño de hasta 5,5 cm., pesará alrededor de 14 gr. y su cara irá adquiriendo más rasgos humanos. Los ojos, que se desarrollaron en los lados de la cabeza, comienzan a reposicionarse acercándose el uno al otro. Por otra parte, los órganos internos comienzan algunas de sus funciones: los riñones son capaces de filtrar la orina y enviarla a la vejiga urinaria, el hígado inicia la producción de bilis.

Al finalizar el primer trimestre de embarazo disminuye el riesgo de aborto espontáneo. Probablemente las nauseas matutinas comiencen a ceder y vuelve a aparecer el apetito. Es fundamental cuidar la alimentación.

Segundo Trimestre

Durante el cuarto mes de gestación el futuro bebé alcanzará los 18 cm. y llegará a pesar unos 150 gr., esta etapa del embarazo está caracterizada por la gran actividad fetal. A finales de este mes el bebé empezará a tomar conciencia de su existencia y comenzará a explorar el seno materno: moverá sus manos, dará vueltas, se tocará a si mismo y sus alrededores.

Es aquí cuando las extremidades tomarán las proporciones normales del ser humano, es decir; las piernas, que hasta ahora tenían un tamaño parecido al de los brazos, crecerán a mayor velocidad para superar las dimensiones de éstos últimos.

Las primeras patadas del bebé suelen sentirse entre las semanas 16 y 20, no obstante, algunas embarazadas las comienzan a notar desde la semana 15.

A partir del quinto mes de embarazo la madre será capaz de notar todos los movimientos de su hijo. Estudios han demostrado que se puede deducir el carácter del bebé en base a los movimientos que éste realiza dentro del seno materno: a mayor actividad durante el embarazo, más activo será el bebé una vez nacido.

Esta etapa está a mitad del embarazo y probablemente sea una época donde se disfrute de mayor forma la gestación, los niveles hormonales se estabilizan y las nauseas van desapareciendo. Hay una mayor costumbre a la condición de embarazada y el cuerpo de la madre produce endorfinas, las cuales le hacen sentir continuamente feliz. El estómago ya está creciendo, pero aún no molesta, mayormente, para realizar una vida común y corriente. Posiblemente la madre puede comenzar a notar algunos dolores de espalda, calambres y ardor de estómago, causado por la presión que el bebé comienza a ejercer sobre este órgano.

A finales del sexto mes de embarazo el bebé medirá unos 30 cm., pesará alrededor de 900 gr. y sus rasgos faciales estarán perfectamente definidos. El sistema respiratorio concluye su desarrollo y a partir de este momento sería apto para respirar por si mismo fuera del seno materno. Debido al tamaño que el bebé adquiere durante este mes, en el útero cada vez le queda menos espacio libre, por lo que el feto no puede moverse con la destreza de los meses anteriores.

Es también el momento en que su médico tratante considerará la suplementación de algunos complementos vitamínicos, especialmente de aquellos que contienen fierro.

Tercer Trimestre

Etapa final del embarazo. El bebé ya ha crecido y ocupa gran parte del abdomen. Es probable que no se sienta muy cómoda y le cueste dormir o descansar. Sus pechos están crecidos y producen una secreción láctea denominada calostro.

Durante el séptimo mes de embarazo, el bebé medirá alrededor de 40 cm. y pesará cerca de 1200 gramos, llenando prácticamente todo el útero, es por eso que se reduce la cantidad de líquido amniótico y el tamaño de la placenta. Poco a poco se irá formando una capa de grasa, la cual protegerá al bebé del frío fuera del seno materno.

Síntomas más comunes:

- Sus pies y tobillos se pueden hinchar y causar molestias a consecuencia del exceso de peso, además del dolor que puede provocar la presión que el feto ejerce sobre algunas de las arterias que van a las extremidades y la retención de líquidos.

- A partir de este mes tendrá más dificultad para dormir.

- Como consecuencia del estiramiento de la piel del estómago, posiblemente sienta a menudo picazón en dicha zona.

- Es posible que tenga dolores de espalda debido al peso del bebé.

- La falta de aire podría aumentar, en algunas mujeres la respiración se vuelve entrecortada y pueden sufrir ahogos.

- Sus venas se dilatarán más de lo normal, causando en algunas mujeres las várices.

- En los últimos meses, el flujo vaginal aumenta. Si ve que cambia de color o de olor, consulte a su médico para descartar una posible infección. Al igual si cree que pudiera ser líquido amniótico.

A finales del octavo mes de embarazo el bebé medirá alrededor de 45 cm. y pesará cerca de 2300 gramos. Su piel va adquiriendo cada vez más pigmentación y se muestra de color rosado y con menos arrugas. La mayoría de fetos desarrollan durante esta etapa un ritmo para dormir, el cual suele ser de unos 40 minutos de sueño y suele mantenerse durante sus primeros meses de vida. Junto a lo anterior, también ha encontrado su posición ideal para dormir, la cual también conservará tras del nacimiento.

El bebé ha alcanzado un tamaño en que ocupa casi todo el espacio que le reserva el útero, por este motivo se mueve con más dificultad. Realizará flexiones y extensiones de brazos y piernas con lo cual sus patadas serán más vigorosas y perceptibles e incluso se verán desde el exterior.

Durante el último mes de embarazo el bebé, que ya se ha desarrollado plenamente y puede nacer en cualquier momento, reforzará sus defensas, beneficiándose de los anticuerpos que recibe de la madre. Se chupa a menudo el dedo pulgar y traga alrededor de dos litros diarios de líquido amniótico: su organismo se prepara para la lactancia y la vida fuera del seno materno.

En esta etapa el bebé puede alcanzar aproximadamente los 50 cm. y pesar alrededor de 3500 gramos, el tamaño y peso del bebé está estrechamente ligado al tamaño y peso de los padres. No debe alarmarse si su bebé no alcanza o supera este peso: la norma para recién nacidos se encuentra entre 2500 y 3800 gramos.

Es posible que detecte fluidos vaginales espesos y de color entre rosado y café. Estos fluidos se producen como consecuencia de la separación de los tejidos del cuello uterino, el cual comienza a prepararse para el parto. Tampoco debe extrañarle la aparición de un líquido más acuoso denominado líquido amniótico, el cual puede filtrarse a través de una pequeña hendidura en la bolsa amniótica. Mientras no se produzca una pérdida importante de líquido amniótico no hay motivo para preocuparse. Si por el contrario, su cuerpo expulsa el líquido amniótico de forma violenta, debe mantener la calma y acudir al centro de salud en una posición horizontal.

A veces no es fácil reconocer los síntomas que indican el comienzo del parto. A partir del séptimo mes de embarazo comienzan a aparecer las contracciones Braxton Hicks, a través de las cuales el cuerpo de la mujer ejercita las contracciones uterinas como preparación al parto. En muchas ocasiones es difícil diferenciar estas contracciones “falsas” de las verdaderas contracciones de parto. Por lo general las denominadas contracciones falsas son más irregulares y no tan fuertes como las de parto. A veces la única manera de saber la diferencia es a través de un examen vaginal para detectar cambios en la apertura cervical que indican el comienzo del parto. Un buen método para identificar los dolores de parto verdaderos es calcular el tiempo entre una contracción y otra.

Entre las semanas 34 y 38 de embarazo, sentirá que su bebé encaja la cabeza en la pelvis, lo que le podría producir molestias y un aumento de la frecuencia urinaria. Podrá asimismo sentir ansiedad sobre el futuro que vendrá, algunos temores e impaciencia por el comienzo del trabajo de parto. Converse con su médico estos aspectos, él le ayudará a disipar los temores y que usted se sienta mejor.

Se aproxima la fecha estimada de parto -40 semanas-, e incluso se puede sobrepasar, llegando hasta las 42 semanas de embarazo, siendo esto normal.  

Todas las modificaciones que ocurren en el cuerpo de la mujer tienen el propósito de permitir la salida del feto por los genitales maternos, estos cambios ocurren progresivamente durante la gestación. La duración de cada fase variará dependiendo de la madre, del tamaño y posición del bebé y de la duración de las contracciones uterinas.

Existen tres etapas en el trabajo de parto

Borramiento y dilatación del cuello uterino

Las contracciones del músculo uterino proporcionan la fuerza y presión que lo borra y dilata progresivamente. Al comienzo del trabajo de parto, éstas ocurren cada 20 minutos, son cortas y a veces imperceptibles para la madre, generalmente no producen dolor.

En este período el cuello uterino cambiará de posición y de consistencia, y comenzará a dilatarse, dejando caer a veces una mucosidad espesa y gelatinosa, conocida como tapón mucoso. Su eliminación no necesariamente indicará que el parto viene, ya que puede eliminarse horas e incluso días antes de que éste ocurra.

Cuando la frecuencia de las contracciones son cada cinco minutos, durante un período de una hora, ya se están produciendo modificaciones en el cuello del útero. Sólo a través del tacto vaginal se podrá determinar en forma definitiva si las contracciones han provocado las modificaciones cervicales.

El borramiento (acortamiento) del cuello uterino finaliza cuando éste desaparece por completo, para luego iniciarse el proceso de dilatación. A partir de este momento, las contracciones uterinas se hacen más frecuentes e intensas, el cuello se dilata en forma progresiva y comienza el trabajo de parto.

La dilatación cervical finaliza cuando alcanza su máximo diámetro, que es de 10 cm. tras lo cual la cabeza fetal puede pasar y descender por el canal del parto.

A medida que avanza la dilatación y las contracciones se hacen más frecuentes, puede aparecer dolor, con lo cual la madre será evaluada por su médico tratante o matrona, quien le indicará la analgesia necesaria, según la etapa del trabajo de parto en que se encuentre.

En este momento puede ocurrir la rotura de membranas ovulares o bolsa de agua, de manera espontánea, o por la acción de su médico o matrona a través de un tacto vaginal. Esto ayudará a mantener la frecuencia de las contracciones y a que la cabeza del bebé se apoye en el cuello uterino, facilitando su dilatación.

Una vez que se ha alcanzado la dilatación completa, comienza el segundo período del parto.

Expulsivo Esta etapa se inicia una vez que el cuello del útero se ha dilatado completamente y termina con la salida del bebé por los genitales externos de la madre.

Las contracciones son cada vez más seguidas, cada 2 a 3 minutos; con cada contracción, deberá hacer el esfuerzo del pujo y descansar cuando ésta desaparezca.

En estos momentos la cabeza del bebé se encuentra en el canal vaginal y realiza, junto al resto del cuerpo, una serie de movimientos involuntarios, permitiendo su descenso.

La cabeza se deja ver por la vagina y, de ser necesario, se practicará la episiotomía -pequeña incisión quirúrgica de la zona del periné que facilita la salida del feto-, evitando que se produzcan desgarros como consecuencia del esfuerzo y presión que ejerce la cabeza para salir.

Una vez que salga la cabeza se da paso al tercer período del parto.

Alumbramiento
Es la etapa más importante y dura aproximadamente unos 10 minutos. En ella se produce la salida de la placenta y de los anexos ovulares.

Una vez ocurrida la salida del bebé el útero, éste continúa contrayéndose y la placenta se desprende, cae y desciende por el canal vaginal. Mientras esto ocurre, el bebé debe estar siendo evaluado por el pediatra, quien le informará de su estado al nacer y le será entregado para que se establezca el apego.

Con la salida de la placenta y las membranas ovulares, el equipo médico procederá a la revisión de la cavidad uterina, con el objetivo de corroborar que ésta esté libre de tejido placentario, para permitir una mejor retracción y reducir el sangramiento postparto.

Finalmente, el médico procederá a realizar una revisión del canal vaginal y del cuello del útero para verificar su estado luego del parto.

ANESTESIA EN EL PARTO VAGINAL

Una de las experiencias más gratificantes en la vida de la mujer es el nacimiento de un hijo. Este evento debería ser lo más placentero y seguro posible, tanto para usted como para su bebé; por lo tanto el médico obstetra, el médico anestesiólogo y su matrona le ayudarán a lograr que sea una buena experiencia.

El trabajo de parto es diferente y único en cada mujer. La percepción del dolor en el trabajo de parto que siente una mujer es diferente al que pueda sentir otra; esto dependerá de muchos factores, como: nivel de tolerancia al dolor, tamaño y posición del bebé, intensidad de las contracciones uterinas y experiencias de partos anteriores.

Es por lo anterior, que las decisiones respecto al manejo del dolor de su trabajo de parto deben ser realizadas especialmente para usted.

Algunas mujeres logran un manejo adecuado del dolor, por medio de las técnicas de respiración y relajación aprendidas en clases de embarazo. Pero, para la gran mayoría, dicha técnica es un complemento para lo que realiza el anestesiólogo.

La anestesia utilizada con más frecuencia es la epidural, que es administrada por un médico anestesiólogo, en dosis adecuadas a la intensidad del dolor y a la etapa del trabajo de parto.

Analgesia y anestesia

La analgesia es el alivio total o parcial de la sensación de dolor; mientras que la anestesia implica algo más intenso, como el bloqueo absoluto del dolor e incluso de la actividad muscular.

El médico anestesiólogo deberá considerar, además del alivio del dolor, el estado del bebé, la evolución del trabajo de parto y su condición médica.

El alivio de su dolor no debe poner en riesgo los otros elementos mencionados.

Para aliviar el dolor existen varias opciones:

Analgésicos: Los medicamentos para aliviar el dolor, que tienen diferentes vías de administración, se llaman analgésicos. Éstos pueden ayudar a que usted soporte mejor el dolor, aún cuando no lo eliminen por completo; se utilizan en casos específicos y con la debida prudencia.

Anestesia local: Cierto tipo de anestésicos pueden ser inyectados en la zona perineal (bordes de la vulva) en el momento mismo del parto. Esto produce anestesia en una pequeña zona, aunque no alivia el dolor de las contracciones.

Anestesia regional: Se refiere a bloqueos epidurales, espinales o la mezcla de ellos. El bloqueo epidural puede ser utilizado durante el trabajo de parto y también en una operación cesárea. El bloqueo espinal se usa, de preferencia, en la operación cesárea y, en algunas ocasiones, durante el período expulsivo del parto.

¿Cómo se realiza un bloqueo epidural?

Este bloqueo es administrado en la parte baja de la espalda, en el área donde se encuentra la columna vertebral. El anestesiólogo pone un diminuto tubo plástico, denominado catéter epidural, en el espacio epidural para ser usado durante el parto.

Se deja el catéter fijado a la espalda, a través del cual serán administradas las dosis de anestesia, dependiendo de la aparición del dolor.

Por el catéter epidural pueden inyectarse distintos medicamentos que alivien el dolor. En caso de practicarse una cesárea, se administrará por el mismo catéter una dosis de anestesia adicional, necesaria para llevar a cabo esta operación.

Como las drogas epidurales necesitan penetrar en los nervios, el alivio será gradual, lo que ocurre más o menos a los 10 minutos desde el momento en que la anestesia ha sido inyectada.

Al igual que todas las intervenciones, las complicaciones o efectos secundarios pueden ocurrir, aún cuando usted sea controlada cuidadosamente. Entre los efectos colaterales más frecuentes se encuentran:

- Picazón en la cara y tronco.

- Mareos.

- Adormecimiento de las extremidades inferiores.

- Disminución de la presión arterial.  

PARTO POR CESÁREA

Hay ocasiones en que el equipo médico determinará, ya sea por causas atribuibles a la madre o al bebé, que lo más seguro y expedito es que su hijo nazca a través de una cesárea.

Una cesárea es una operación abdominal en la cual un médico realiza una incisión en el abdomen y en el útero para extraer al bebé cuando no es posible, o porque es de alto riesgo realizar un parto vaginal.

Es posible realizar una cesárea electiva antes del trabajo de parto, la que se da por ejemplo, si la salud de la madre o del bebé está en riesgo, o si el parto vaginal no ofrece seguridad.

También se puede hacer una cesárea después de que comienza el trabajo de parto o durante éste; caso que se da cuando la parte del bebé que se enfrenta al canal del parto es la frente, el hombro o las nalgas, en lugar de la cabeza.

En muchos casos durante el trabajo de parto el cuello del útero comienza a dilatarse, pero el proceso se detiene antes de lograrse una dilatación completa; otras mujeres pueden llegar a la dilatación completa, pero no pueden empujar a su bebé lo suficiente dentro del canal del parto. Otro motivo es que durante el trabajo de parto, el corazón de su bebé puede latir más lentamente, esto indica que el bebé no puede tolerar más el trabajo de parto. En todas estas situaciones su equipo médico también puede determinar que sea necesario realizar una cesárea.

Procedimiento

Un médico especialista le dará anestesia regional o general, la anestesia regional adormece parte del cuerpo y permite que permanezca despierta sin sentir dolor; en tanto la anestesia general relaja los músculos, la hace dormir y también impide que sienta dolor.

Una vez que usted esté anestesiada, su médico hace una incisión en la parte baja del abdomen. El tamaño de la incisión dependerá del tamaño de su bebé, ésta debe ser lo suficientemente amplia para permitir la salida de la cabeza del bebé.

Una vez nacido su bebé, es necesario sacar la placenta y las membranas. Posteriormente, el médico sutura el útero y el abdomen.

Una vez terminada la cesárea debe permanecer hospitalizada, dependiendo de su estado y el del bebé, entre tres y cuatro días; consecutivo al alta usted debe guardar reposo en cama por tres días. Su médico la citará a control entre los 7 y 10 días después del parto para examinar su evolución y, si procede, retirar los puntos.

Después de los dos meses, puede comenzar una rutina liviana de ejercicios físicos para recuperar el tono de los músculos abdominales.

ANESTESIA EN EL PARTO POR CESÁREA

En el caso de nacimiento por cesárea, la anestesia epidural, espinal o general, puede ser administrada con seguridad. La elección de una de ellas dependerá de varios factores, incluyendo las condiciones médicas de usted y su bebé.

En el caso de una cesárea, la anestesia espinal es la mejor opción, ya que es rápida, se utilizan bajas dosis de drogas y tiene la intensidad anestésica suficiente para la operación.

En tanto la anestesia epidural es una buena alternativa en casos en que se pueda prolongar la cirugía, ya que al dejar puesto un catéter epidural se pueden dar dosis adicionales, prolongando la anestesia todo el tiempo que sea necesario.

Anestesia general

La anestesia general es usada cuando no es posible realizar una anestesia epidural o espinal, o bien, porque no son las mejores opciones por razones médicas. Esta anestesia puede ser iniciada rápidamente y su uso se prefiere para partos urgentes, ya sea vaginal o por cesárea. La anestesia general es segura para usted y su hijo.

Una de las complicaciones que se puede presentar durante la anestesia general, se debe a la comida y el líquido en el estómago de la madre, los que eventualmente podrían producir náuseas y vómitos.

Por lo anterior recuerde que la embarazada no debe comer o beber nada después que el trabajo de parto ha comenzado; algunas veces pequeñas dosis de agua son permitidas con el consentimiento de su médico.  

ACTIVIDAD FÍSICA EN EL EMBARAZO

A partir del tercer mes de embarazo usted se sentirá más animada y, normalmente, sin molestias, lo que hace posible que pueda realizar ejercicios que le ayudarán a fortalecer y relajar algunos músculos, además de prepararla para el nacimiento de su hijo.

Realizar ejercicios durante el embarazo le ayuda a adaptarse a los cambios y para el parto, lo que no significa que el trabajo de parto será más fácil, corto o sin complicaciones.

Sentirá que su cuerpo estará en mejores condiciones y con mayor tranquilidad. Investigaciones indican que realizar ejercicios en forma regular, puede reducir el riesgo de diabetes gestacional, especialmente en personas con sobrepeso.

Recomendaciones para realizar actividad física

  • No realizar ejercicios en posición supina (recostada sobre su espalda), sobre todo en los últimos 3 meses de embarazo.
  • No se mantenga parada sin moverse por períodos extensos, debe cambiar de posición regularmente.
  • Si se siente fatigada, debe reducir la intensidad de los ejercicios. Su capacidad aeróbica es menor en este período.
  • No realice deportes peligrosos o que la expongan a algún accidente.
  • Cuide su alimentación, mantenga una dieta adecuada y consulte con su médico.
  • Podrá iniciar una rutina suave de ejercicios dos meses después del parto, con los mismos ejercicios que realizaba durante el embarazo y lo que su capacidad física le permita.
  • Nunca debe terminar su rutina con extenuamiento físico.

Contraindicaciones para realizar actividad física

Es importante que consulte con su médico si quiere realizar ejercicios. Sin embargo, si presenta algunas de estas condiciones, no debe realizar actividad física aeróbica durante el embarazo.

  • Restricción al flujo sanguíneo uterino.
  • Síntomas de aborto.
  • Síntomas de parto prematuro.
  • Incompetencia cervical.
  • Sangramiento genital.
  • Placenta previa.
  • Restricción en el crecimiento fetal.
  • Enfermedad cardíaca o pulmonar significativa.
  • Hipertiroidismo o epilepsia mal controlada.